En 2022, quedó claro que la adopción de estilos de vida más sostenibles iba en aumento, pero los consumidores necesitan un empujoncito. Las economías circulares ofrecen una oportunidad clave para que los comercios se sumen al debate sobre el consumo ético, el reciclaje y la concienciación sobre las emisiones de carbono. Y lo mejor de todo: cuando los comercios se implican, también pueden sacar provecho de ello.
💡 La economía circular es un sistema económico diseñado con el objetivo de aprovechar al máximo los recursos y generar el mínimo de residuos que haya que eliminar.
A nivel mundial, los ingresos estimados generados por las transacciones de la economía circular ascendieron a 388 mil millones de dólares en 2022. Para 2026, se prevé que esa cifra casi se duplique hasta alcanzar los 712 000 millones de dólares. Sin duda, esto supone una oportunidad enorme para los minoristas. Sobre todo teniendo en cuenta que los consumidores buscan alternativas más sostenibles. Las economías circulares son un terreno fértil para la inversión a gran escala. Entonces, ¿cómo pueden los minoristas poner esto en marcha?
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El sistema actual de producción y consumo se basa en una economía lineal. En este tipo de sistema, los productos recorren la cadena de suministro una sola vez y acaban en la basura —lo que se conoce, de forma poco halagadora, como el modelo «tomar-fabricar-desperdiciar». Actualmente, nuestra economía mundial solo es circular en un 9,1 %, lo que significa que hay una brecha colosal en materia de circularidad.
Sin embargo, Deloitte señala que, en 2022, los consumidores del Reino Unido se han esforzado por adoptar la economía circular. En lugar de sustituir los artículos rotos, el 53 % ha optado por repararlos, y el 40 % ha comprado productos de segunda mano o reacondicionados. Además, los datos del Banco Mundial muestran que, en las últimas dos décadas, el uso total de materiales en la UE ha bajado un 9,4 %, ¡y la proporción de recursos procedentes de residuos reciclados ha subido casi un 50 %!
En 2021, el IBM Institute for Business Value encuestó a más de 14 000 adultos de 9 países (Brasil, Canadá, China, Alemania, India, México, España, Reino Unido y Estados Unidos). Aquí tienes un resumen de los resultados:
El 93 % de los consumidores de todo el mundo dice que la pandemia de la COVID-19 les ha hecho cambiar de opinión sobre la sostenibilidad;
Dos de cada tres encuestados de todo el mundo afirmaron que las cuestiones medioambientales son muy (o extremadamente) importantes para ellos a nivel personal;
En comparación con el año pasado, un 22 % más de consumidores dicen que la responsabilidad medioambiental es muy o extremadamente importante para ellos a la hora de elegir una marca.
Esto nos lleva al quid de la cuestión: los compradores tienen cada vez más en cuenta la sostenibilidad de los productos a la hora de decidir qué comprar. Por eso, en todas las categorías, los productos y las prácticas comerciales sostenibles se están convirtiendo en importantes factores de diferenciación de las marcas. Apostar por la economía circular puede ser beneficioso tanto para los compradores como para los comercios.
Las tiendas de ropa han sido las pioneras en el comercio circular. En concreto, en lo que se refiere a los programas de reciclaje. Estos programas innovadores tienen un doble objetivo:
Los valores de la sostenibilidad cobran vida a través de acciones éticas, que ayudan a reducir el impacto en el medio ambiente, hacen que la ropa sea más accesible y refuerzan la confianza en la marca.
Las tiendas físicas atraen a más gente, ya que a los clientes les resulta más cómodo entregar allí su ropa de segunda mano y recibir al instante un vale de compra.
H&M, por ejemplo, tiene puntos de reciclaje en sus tiendas. Los clientes pueden llevar ropa vieja (de cualquier marca) para que se reutilice (se venda como ropa de segunda mano), se reconvierta (se transforme en otros productos, como paños de limpieza) o se recicle (las fibras textiles se usan para fabricar otras prendas o productos, como material aislante). ¡Desde que puso en marcha este programa, la marca ha recibido más de 140 000 toneladas de textiles!
A gran escala, PVH Corp, Arvind Limited, Birla Cellulose, Levi Strauss & Co. y Otto participan en el proyecto «Storting For Circularity» de Fashion For Good. Este proyecto reunirá a marcas y líderes del sector de toda Europa para llevar a cabo un análisis exhaustivo de los residuos textiles utilizando tecnología de infrarrojo cercano (NIR) más precisa e innovadora, al tiempo que se evalúan las capacidades de las empresas de reciclaje textil. Esta investigación dará lugar a una plataforma digital abierta para poner en contacto a las empresas de clasificación de residuos textiles con las de reciclaje, lo que permitirá crear una infraestructura que fomente una mayor circularidad en los próximos años.
Pero los minoristas que quieran apostar por la economía circular a una escala pequeña, pero con un gran impacto, deberían fijarse en marcas como Patagonia para inspirarse. El programa «Worn Wear» de Patagonia permite a los clientes cambiar su ropa de Patagonia para que se vuelva a vender en las plataformas de la marca. Los clientes pueden devolver prendas usadas a las tiendas de Patagonia y recibir un vale de compra por las prendas que cumplan los requisitos, lo que supone un aliciente más para sus tiendas físicas.
Un estudio de Deloitte revela que «los envases y productos sostenibles» son lo que más valoran los consumidores a la hora de comprar de forma ética. Además, los consumidores «acogerían con agrado mejores iniciativas para eliminar el plástico y los envases, así como una mayor claridad sobre su eliminación y reciclaje».
En el Reino Unido, el gigante de los supermercados ASDA ha empezado a abrir tiendas de recarga con el objetivo de reducir los envases de plástico. Este formato de compra a granel forma parte del objetivo de ASDA de eliminar 3.000 millones de piezas de plástico de un solo uso de su negocio para 2025 y permite a los clientes comprar sus marcas domésticas favoritas sin plástico. Además, los clientes pueden conseguir un vale de 2 £ por cada botella de gel de ducha, champú o jabón que devuelvan en las tiendas. Modelos sostenibles + descuentos en tienda = clientes contentos.
La marca francesa de belleza L’Occitane abrió su primera «tienda ecológica» en Sídney, Australia, en 2021. Esta tienda dijo adiós a los frascos de plástico de un solo uso para cosméticos al introducir los «frascos para siempre» de aluminio, sin plástico. Estos frascos se pueden rellenar una y otra vez en la «fuente de recarga» de la tienda. Para los productos que no se pueden rellenar, la marca cuenta con el programa TerraCycle, en el que se reciclan estos envases (por ejemplo, para fabricar las encimeras de la tienda).
Según un estudio reciente sobre los consumidores, la sostenibilidad es un criterio de compra importante para el 60 % de los consumidores de todo el mundo (con un 61 % en EE. UU.). Este mismo estudio señala que «los consumidores también se ven a sí mismos como agentes del cambio, lo que implica que nunca ha sido tan urgente que las empresas se adapten».
Además, un tercio de los consumidores está dispuesto a pagar más por productos sostenibles. Esto demuestra que los minoristas deberían prepararse para que, en el futuro, la sostenibilidad se convierta en la norma y no en la excepción: los envases sostenibles son, cada vez más, un criterio de compra esencial para los consumidores. Las economías circulares han llegado para quedarse.
Cada año se generan más de 50 millones de toneladas métricas de residuos electrónicos (e-waste) en todo el mundo, lo que supone una media de unos siete kilogramos de residuos electrónicos por persona. Según el Observatorio Mundial de Residuos Electrónicos de la ONU, los residuos electrónicos son el mayor flujo de residuos a nivel mundial y suelen contener materiales procedentes de zonas en conflicto y tóxicos para la salud humana y el medio ambiente. Pero los minoristas que estén dispuestos a pensar a largo plazo y a ver el panorama general pueden convertir estos retos medioambientales en oportunidades de negocio muy ventajosas…
Una de las empresas líderes en este ámbito es Apple. Este fabricante y minorista es neutro en carbono desde 2020 y tiene previsto que todos sus productos sigan su ejemplo para 2030. Es impresionante que la marca utilice un 75 % menos de envases de plástico de un solo uso que en 2015. Además, productos estrella como el iPhone están fabricados con materiales como estaño reciclado, cables de oro, imanes y antenas hechas a partir de botellas de agua recicladas.
Pero su verdadero protagonista es la iniciativa «Apple Trade In», en la que los compradores pueden entregar sus dispositivos antiguos a cambio de un crédito para futuras compras o una tarjeta regalo. Esto evita que toneladas de residuos electrónicos acaben en los vertederos, ya que permite su reventa y/o que la marca recicle sus propios componentes específicos dentro de un mismo ecosistema.
Los dispositivos antiguos se pueden enviar por correo o llevarlos a una tienda Apple para que los evalúen y te den a cambio otro. De esta forma, la tienda atrae clientes animándolos a que se pasen por allí. En lugar de tener que hacer un seguimiento de los paquetes y esperar a que los evalúen, te den el crédito y compres uno nuevo, puedes hacerlo todo cómodamente en la tienda.
Atraer a los clientes a estos espacios dedicados a la marca también permite a los dependientes informarles y recomendarles productos adicionales, como fundas para el móvil, protectores de pantalla, kits para el coche y accesorios de audio, lo que aumenta el valor medio de la compra. Cuando las tiendas combinan iniciativas sostenibles con programas innovadores en sus establecimientos, es más probable que los clientes gasten más, confíen en la marca y se fidelicen a ella.
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Hay un porcentaje nada desdeñable de consumidores que está dispuesto a buscar activamente productos sostenibles y a pagar por ellos. La circularidad es la esencia de la sostenibilidad. La creciente demanda de tiendas con una misión clara significa que las economías circulares no harán más que seguir creciendo y dominando la conciencia de los compradores.
La implantación de la economía circular en las tiendas puede empezar poco a poco… Pero lo que sí es imprescindible es que empieces ya.